Una tarde de lluvia que escampa y te deja aprovechar las pocas horas de luz para dar un paseo sorteando los charcos, pisando tierra mojada, con un cielo amenazador, encapotado y con muchas nubes...
Siempre hay un motivo para volver a La Granja y si además lo haces en buena compañía, no necesitas ni motivo.
El otoño hace a este sitio un lugar para perderse.
Alguien que me vió sola (mis acompañantes descansaban) se ofreció a hacerme una foto, la he toqueteado con el editor de mi ordenador que no sé como funciona, por eso tiene ese aspecto tan raro, tendré que seguir probando.
Un contraluz muy malo, pero sirve para mostraros que cada uno se sienta o asoma todo lo alto que puede y quiere... espero que no se caigan...
Al día siguiente las nubes habían desaparecido y hacía un sol espléndido aunque un poco de fresquito.
Carmen y yo nos fuinos de paseo y dejamos a José esperándonos, lo tenemos un poco cojito.
Nos faltó tiempo para recorrer todos esos caminos, por la Calle Larga, por los recónditos lugares .... así que tendremos que volver en otra ocasión.
**************
******************
(enlazado)
Ya habíamos estado en Turégano, lo podéis ver
aquí, y nos gustó, nos gustó mucho.
Los dias son muy cortos en horas de luz, así que hay que aprovechar al máximo. Y colorin colorado esta escapada se ha terminado.
Voy a ver si me curo el molesto resfriado que ya tenía y que no he conseguido dejar por tierras segovianas.
Coser, lo que dice coser, no he cosido nada. Me llevé mi bolsita de ganchillo pero no pude tocarla.
Mavi.